Hace poco comencé a ver La gloria en Netflix, y aunque solo he llegado al capítulo cinco, ya puedo decir que es una serie que no se olvida fácilmente. Desde el primer episodio, te atrapa con una historia fuerte, dolorosa y muy real, sobre todo cuando toca el tema del bullying. No es una serie ligera, ni de esas que se ven para pasar el rato. Es de esas que te hacen pensar y te dejan con el corazón apretado.

La protagonista, Moon Dong-eun, es una chica que en el colegio sufre una violencia que va mucho más allá de lo que uno normalmente se imagina cuando piensa en “bullying”. No se trata solo de burlas o comentarios pesados, sino de una violencia física y psicológica terrible, constante, sin descanso. Lo más desesperante es que nadie la ayuda. Los adultos que deberían protegerla simplemente la ignoran o incluso la culpan. Esa parte me hizo sentir mucha impotencia, porque uno espera que los profesores o los padres hagan algo, pero en su caso, no fue así.

Lo que más me impactó es cómo la serie muestra que el bullying no termina cuando uno deja la escuela. Dong-eun sigue adelante con su vida, pero nunca se recupera del todo. Cada cosa que le hicieron la marcó profundamente, y eso se nota en su forma de actuar, de pensar, de sentir. Años después, ella no busca olvidar ni perdonar: busca venganza. Y aunque puede parecer algo extremo, cuando uno ve todo lo que vivió, se entiende por qué.

En mi caso, nunca he vivido algo así, pero la historia me hizo pensar en lo silencioso que puede ser el sufrimiento de alguien. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que otros están pasando. Tal vez en nuestra mente, las bromas o apodos no son tan graves, pero para la otra persona pueden ser algo que se queda guardado por mucho tiempo. La gloria te muestra precisamente eso: que el dolor que se vive en la adolescencia puede seguir presente incluso años después, como una herida abierta.

También me gustó que la serie no trata de suavizar lo que pasó. No intenta decir que todo se soluciona con tiempo o que "ya pasará". Al contrario, te muestra las consecuencias reales de lo que es vivir con tanto dolor y rabia acumulada. Dong-eun se convierte en una persona fría, calculadora, pero también muy fuerte. Todo eso viene del sufrimiento que nunca pudo sacar. Y aunque no todos reaccionan igual, es una manera muy potente de decir que el bullying sí deja huella.

En resumen, La gloria me pareció una serie que va más allá del drama. Es una historia que te hace pensar, que te incomoda, y que te muestra una realidad que a veces no queremos ver. El bullying no es algo menor, no es “cosa de niños”, y esta serie lo deja claro desde el principio. Aunque solo voy por el capítulo cinco, ya puedo decir que me cambió la forma de ver este tema.

Creo que todos deberíamos ver historias como esta. No solo para entretenernos, sino para aprender, para abrir los ojos, y para entender mejor lo que otras personas pueden estar sintiendo aunque no lo digan.